martes, 16 de diciembre de 2014

Permitido prohibir

La encuesta de metroscopia no deja lugar a dudas. El 84% de los encuestados considera que la ley que, irremediablemente, se aprobará en el Congreso de los Diputados debe modificarse o retirarse. Permitido prohibir todo aquello que se pueda imaginar. Ahora tocaba el recorte sobre los derechos fundamentales y las libertades públicas. Manifestación, concentración, reunión, plataformas, todo prohibido. A partir de ahora no tendremos intimidad, honor o imagen y, por supuesto, nuestro domicilio ya no será inviolable. Se legaliza la entrada de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad en establecimientos públicos, por ejemplo como ocurrió hace un par de años en la Facultad de Filosofía y Letras. Se legaliza la disolución por la Policía de reuniones en lugares de tránsito, es decir, lo que ocurrió el año pasado en carnavales. 

Muchísimo me temo que no será la última limitación. Ya lo dijo la Vicepresidenta hace unos años: "van a por todas". Así es. Lo siguiente el derecho a huelga. De hecho, la reforma de este derecho fue anunciada hace tres años. 



Pero lo más impresentable que se ha podido escuchar estos días, ha sido la frase tan impropia de ese Ministro del Interior... Que digo, la expresión tan fascista. Estos del PP no se cortan ni un pelo, aún estando a la vuelta de la esquina las elecciones municipales. La mejor respuesta, la dio ayer Antonio Hernández-Rodicio en la Cadena Ser en su "Medio Minuto":

"El ministro Fernández quiere enviar un paquete exprés lleno de inmigrantes al norte rico, lejano e insolidario. ¿Se refiere el ministro al norte sueco, por ejemplo? ¿A ese norte que acoge cada semana a 1.800 sirios, como antes a balcánicos e iraquíes? ¿Esos despachos del norte de la indignación de Fernández Díaz son aquellos donde se decide darles casa, trabajo, idioma, comida y papeles?
Y que nadie se engañe. No es el PIB. Son los valores.
Va a ser que la solución no es enviarles inmigrantes. Sino ministros. A ver si aprenden algo."

La viñeta de El Roto

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Reivindicando

Sesenta y seis años hace que se dictó por Naciones Unidas la Resolución 217 en la que se aprobaba la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Un texto dictado tras la finalización de la Segunda Guerra Mundial y que venía a iniciar la consolidación del camino del reconocimiento de los derechos inalienables a las personas.

Ciento noventa y cinco países la han rubricado. En algunos de ellos la situación económica que soportan no permite el reconocimiento de estos derechos. En otros, son ejercidos en función del género de la población. Y en otros, el capitalismo exacerbado ha puesto sobre la mesa el recorte bestial de los mismos.

Por eso, hoy en mi aula hemos hablado de esta situación. De como los derechos laborales son más que nunca exigibles. Hablamos de concienciación y de reivindicación. Porque ante todo, el módulo que imparto a mis alumnos y alumnas, Formación y Orientación Laboral, es eso. 

Aprendemos lo que vivimos


Así es. Aprendemos lo que vivimos. Por eso es tan importante nuestra primera enseñanza, la percibida en nuestra infancia, en nuestra juventud. Este panel que me encontré colgado ayer en la pared de un sitio muy frío, refleja lo que podríamos ser si tuviéramos un aprendizaje "sano", de costumbres que nos hicieran buenas personas. Así me considero, porque es lo que me enseñaron cuando era una niña. Y así intento que aprendan mis hijas. Por eso, no alcanzo a entender a aquellos que viven en la crítica porque aprendieron a vivir criticando. Ni a quienes aprendieron a vivir extorsionando, calumniando, mintiendo y vejando, aunque todas estas insanas prácticas sean bajo el motivo de la supervivencia. Y cada vez que los veo, me pregunto, ¿cómo serán sus criaturas? Mejor no imaginar. Mejor será pensar, que aún están a tiempo de ignorar aquello que aprendieron, de leer atentamente este panel y reflexionar.

martes, 9 de diciembre de 2014

lunes, 8 de diciembre de 2014

Retomando la actividad

Pido disculpas. Más de un mes en silencio. Nada habitual en mí. Retomada la actividad docente, preparando clases, formándome en estos dos meses de octubre y noviembre. Retomando proyectos que aparqué cuando entré en politica. Y lo más importante, dedicando tiempo a mi familia, especialmente a mis hijas, que son quienes más notaron mi ausencia. Puesta en orden mi vida. Ahora retomo Ágora.